Los principales ciberriesgos de las apps de citas y cómo evitarlos

Las aplicaciones móviles se han convertido en un recurso muy útil para crear nuevos grupos de trabajo, amistades y conseguir citas. No obstante, en algunos casos estas plataformas suelen convertirse en un serio dolor de cabeza para sus usuarios.

Sin embargo, muchos usuarios desconocen estos riesgos que existen las plataformas y las posibilidades de ser víctima de una estafa o de una violación a la privacidad de nuestros datos. Por eso, ante este crecimiento que están teniendo estos servicios, vale la pena recordar o conocer algunos de los riesgos a los que se pueden enfrentar los usuarios.

Enrique Fenollosa, LATAM general manager de S2 Grupo comparte algunos consejos de seguridad para combatir los riesgos que traen la utilización de estas aplicaciones y cómo evitar caer en estas trampas.

Pasar del sexting a la sextorsión

Si bien el primer contacto suele ser a través de mensajes de texto en las propias apps, en seguida se suele pasar a comunicarse a través de otras plataformas como Whatsapp, Instagram o Snapchat. El objetivo suele ser enviar fotos subidas de tono (el conocido sexting o, como dicen los jóvenes, «enviar nudes»).

S2 Grupo advierte que esta es una práctica de elevado riesgo, tanto si se realiza con alguien de confianza (en el futuro no sabemos qué relación tendremos) y, todavía más, con un desconocido. «Debemos tener en cuenta que muchos perfiles son falsos y se han creado precisamente para obtener fotos de este tipo y, luego, chantajear de alguna forma. Así se pasa del sexting a la sextorsión», afirma Enrique Fenollosa.

La cita en sí con un desconocido

Más allá de poder ser víctimas de una estafa o chantaje económico, uno de los peligros más graves es que el supuesto agresor quiera verse en persona con la víctima. Por ello, se recomienda no dar información personal, no enviar fotografías y, si hay cita, hacerlo en un lugar público.

No verificar la ‘realidad’ de la persona

Es muy importante utilizar aplicaciones como Tineye.com o Google Images para comprobar que las imágenes de la persona con la que hablamos son reales y así verificar que no corresponden a un perfil falso.

Ganarse la confianza para pedir dinero

Esta práctica también es una de las más frecuentes. Consiste en crear una gran relación de intimidad y después, cuando ya está cimentada esa confianza, aluden a una enfermedad o un problema del pasado que se puede resolver con dinero que, entonces, se le pide a la víctima. Por supuesto, siempre se argumenta que se devolverá, pero esto no ocurre.

Distribución de malware

No debemos olvidar que muchas veces los ciberdelincuentes se esconden bajo perfiles atractivos para ser ellos los que, con la excusa de enviar fotos, cuelan malware que infecte los equipos de las víctimas o instalen programas espía, por ejemplo, para conocer sus contraseñas, datos bancarios, conversaciones, etcétera.

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